El Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México: un peligro para las aves y las aeronaves.

Miriam Huberman Muñiz

FOTOGRAFÍA: Diego Macías / Expansión

Si se examina la relación que existe entre el lugar donde se pretende construir el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), la cantidad de aves que existen ahí y el volumen del tráfico aéreo que habrá cuando entre en operación el aeropuerto, resulta evidente que la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) del NAICM contiene una serie de deficiencias al respecto de la información que maneja sobre las aves. Por esto, si se llega a construir el NAICM, se estará destruyendo uno de los ejemplos más antiguos y exitosos de restauración ecológica del país, se estará condenando a una muerte casi segura a 100-150,000 aves acuáticas residentes y migratorias, y se estará aumentando de manera considerable el riesgo de impactos entre aeronaves y aves.

El ex-Lago de Texcoco, que es el sitio donde se construirá el NAICM, está ubicado dentro del AICA C-01 Lago de Texcoco. Según la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO, 2004), un AICA es un “Área de Importancia para la Conservación de Aves”. Esta zona obtuvo esta designación por dos razones: por el número de especies identificadas, que varía entre 144 y 250 especies reportadas por la CONABIO, la Red Hemisférica de Reservas para Aves Playeras (RHRAP), y la Comisión Nacional del Agua (Conagua); y porque mantiene poblaciones considerables a nivel regional de entre 5 y 8 especies de aves acuáticas. La CONABIO y la RHRAP dicen que en las 1,700 hectáreas de lagos permanentes y 2,000 hectáreas de charcas someras estacionales del AICA pueden encontrarse entre 100,000 y 150,000 aves acuáticas en invierno.

Por esto, dos investigadores, José L. Alcántara y Patricia Escalante, consideran que el Ex-Lago de Texcoco es el “último refugio importante de aves acuáticas migrantes y residentes del Valle de México” (Alcántara y Escalante, 2005, p. 1143). En cambio, la MIA del NAICM afirma que, después de realizar un muestreo de escasos 5 días, solo encontraron 74 especies y obtuvieron la cifra de 65,594 individuos (GACM, 2014, IV-261). En otras palabras, la MIA encontró menos de la mitad de lo reportado por cualquier otro estudio.

Así, a pesar de la riqueza biológica del sitio donde se construirá el NAICM, la MIA describe el Ex-Lago de Texcoco como “un ecosistema alterado perdiendo [sic] parte de su importancia ambiental original” y un “área desolada y abandonada” (GACM, 2014, IV-247). Lo que la MIA no dice es que el reconocimiento del sitio como un AICA es producto de los esfuerzos de restauración ecológica que se han realizado desde la década de 1970. El Lago de Texcoco sufrió un proceso de desecación que inició en la época colonial y se intensificó en el siglo XX, pero que se revertió con la implementación del Proyecto Lago de Texcoco. Alcántara y Escalante, después de reunir la información de más de 30 estudios y censos, señalan que este proyecto -junto con otras iniciativas- ha logrado que la diversidad de especies de aves acuáticas se haya recuperado y que hayan regresado especies de aves gracias a la disponibilidad y variedad de los hábitats restaurados: cuerpos de agua permanente, charcas temporales y zonas boscosas (Alcántara y Escalante, 2005, p. 1144).

Ahora bien, la construcción del NAICM implica la nivelación, relleno y compactación del terreno, además de la creación de una infraestructura que evitará que el aeropuerto se inunde (GACM, 2014, Fig. II-2, II-9).

FOTOGRAFÍA: Jorge Bourges / Naturalista

Esto significa que desaparecerán todas las charcas estacionales, que son uno de los hábitats más recurridos por las aves playeras: según Ducks Unlimited de México, A.C. (DUMAC), el 80% de las especies se encuentra en las lagunas Cola de Pato, El Caracol, Xalapango, Caseta 7, que están ubicadas en lo que será el área de operaciones de aeropuerto (DUMAC, 2005, mapa 7). La desaparición de estas lagunas tendrá un impacto negativo directo sobre las aves del Ex-Lago de Texcoco.

La MIA argumenta que, aunque se reducirá el hábitat de las aves, “todas las especies de aves son de amplia distribución y se encuentran ampliamente representadas en los demás cuerpos de agua cercanos” (GACM, 2014, V-62). Admite que la perturbación de especies es un impacto negativo, pero lo clasifica como mitigable y moderado porque las especies serán “ahuyentadas o trasladadas a sitios similares cercanos al sitio del proyecto”, y propone la creación de nuevos cuerpos de agua al sur del aeropuerto (GACM, 2014, V-61-62; Fig. V-11, 12). Aclara que los impactos “quedarán autocontenidos en el espacio geográfico en donde se generarán” (GACM, 2014, IV-252).

Estos Estos argumentos son cuestionables ya que hay especies que ni tienen una amplia distribución ni están ampliamente representadas. Por ejemplo, el Ex-Lago de Texcoco alberga la única colonia de chorlo nevado (Charadius nivoso) en el Valle de México y, de las 250 especies identificadas, 12 están enlistadas en la NOM059-SEMARNAT-2010 por contar con algún grado de amenaza. Además, si el 80% de las especies habita lo que va a ser el área de operaciones del aeropuerto, la MIA no explica cómo se distribuirá esta cantidad de aves en espacios más pequeños que ya están ocupados por el 20% restante y que no necesariamente tienen las características específicas que requiere cada especie. Además, la RHRAP señala que el Ex-Lago de Texcoco está dentro de la Ruta Migratoria Central de América, por lo que cualquier impacto negativo que afecte a un ave migratoria, repercutirá sobre el estado de dicha especie en Estados Unidos y Canadá, mucho más allá de donde se generó el impacto. Ahora bien, desde que los aviones incursionaron en el espacio que había sido ocupado por las aves desde épocas prehistóricas, empezaron a producirse choques entre ellos. Las aves solían alejarse de los aviones por el ruido que producían, pero, con el tiempo, la disminución de ruido y la construcción de aeropuertos en lugares amplios y descampados que en muchas ocasiones habían sido humedales, los impactos de aves se han vuelto más graves y frecuentes.

El hecho de que el NAICM se construirá dentro de la Ruta Migratoria Central hará que aumente de manera significativa el riesgo de colisiones entre aves y aviones por una serie de consideraciones que la MIA no toma en cuenta. Primeramente, se combinan factores como lo son la altura a la que vuelan las aves, la coincidencia de la orientación norte/sur de las pistas de aterrizaje con la de la Ruta Migratoria, y la cantidad de aviones que habrá en el aire de manera regular si se operan tres pistas simultáneamente.

En segundo lugar, la MIA ignora las recomendaciones de la Administración Federal de Aeronáutica (FAA) al respecto de la distancia mínima de separación que debe haber entre un hábitat atrayente de aves y el área de operaciones del aeropuerto. La FAA recomienda que, para las aeronaves de turbinas, la distancia sea de un mínimo de 10 millas (16 km) (FAA, 2007, p. 150). En consecuencia, dado que en el NAICM operarán aeronaves de turbinas, ninguno de los cuerpos de agua -ni los propuestos por la MIA como medida de mitigación ni los existentes- cumplen con esta recomendación al no existir suficiente espacio entre el área de operaciones del aeropuerto y las zonas urbanizadas y los campos agrícolas.

En tercer lugar, aunque la MIA propone que implementará un programa de rescate de fauna silvestre (GACM, 2014, VI-53-54), no menciona el fenómeno etológico de filopatría (la tendencia de los animales a regresar a sus lugares de nacimiento). Esto es importante debido a las cantidades de aves migratorias involucradas porque, aunque se las ahuyente y disperse y se destruyan los nidos, durante algunos años las aves seguirán regresando ya que el área de operaciones del aeropuerto se construirá sobre la principal zona de anidación (Alcántara y Escalante, 2005, p. 1149; DUMAC, 2005, pp. 45, 50-51).

Al no presentar el número real de especies ni la densidad real de sus poblaciones, puede concluirse que la MIA omite y manipula la información con el fin de minimizar el impacto que generará el proyecto y así eliminar obstáculos para llevarlo a cabo, sin tomar en cuenta el peligro que representa tanto para la seguridad del tráfico aéreo como para mantener las poblaciones de aves. Desde el punto de vista de la importancia del Ex-Lago de Texcoco para la conservación de las aves, así como del éxito que estaba teniendo la restauración ecológica del sitio, puede concluirse que la SEMARNAT cometió un serio error al aprobar la MIA del NAICM. En lugar de construir el NAICM, hubiera sido mucho más provechoso en términos socioeconómicos, turísticos y ambientales que se le concediera a la zona algún tipo de protección y se la siguiera conservando como el valioso ejemplo de restauración ecológica que ha sido hasta el momento.


Referencias

  • Alcántara, J. L. y P. Escalante Pliego. 2005. Current threats to the Lake Texcoco globally important bird area. USDA Forest Service: General Technical Report. PSW-GTR-191.
  • Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad. 2004. Áreas de Importancia para la Conservación de Aves (AICAs). Recuperado el 24 de junio de 2017 desde http://conabioweb.conabio. gob.mx/aicas/doctos/aicas.html
  • Ducks Unlimited de México, A.C. 2005. Programa de conservación y manejo para aves playeras en el Lago de Texcoco, Estado de México. Federal Aviation Administration. 2007. Hazardous wildlife attractants on or near airports. advisory circular 150/520033B.
  • Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México. 2014. Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México: Manifestación de Impacto Ambiental Modalidad Regional. MIA-15EM2014V0044
  • Red Hemisférica de Reservas para Aves Playeras. 2009. Lago Texcoco. Recuperado el 24 de junio de 2017 desde http://www.whsrn.org/es/ perfil-de-sitio/lago-texcoco

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