La sustentabilidad mediática y técnica es insuficiente para justificar el megaproyecto del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México.

Paulina Uribe Morfín

El Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) se ha anunciado como uno de los proyectos más ambiciosos del país y, así como han hecho otros mega-proyectos que buscan legitimidad, se ha resguardado en la etiqueta de sostenibilidad. Sin embargo, el uso que hacen de ese término es mediático y está organizado de modo que la sostenibilidad es un asunto técnico, producto de la construcción del NAICM.

Existen evidencias del uso mediático del concepto de sostenibilidad, las cuales han contribuido a influir a su favor en la opinión pública. Estas evidencias las podemos encontrar en los anuncios publicitarios del NAICM (Nuevo Aeropuerto MX, 2017) y contiene frases relacionadas con este tema como: “combina experiencia, diseño y sustentabilidad” y “símbolo de sostenibilidad, modernidad y progreso del país”. Otras frases alusivas, que pueden leerse en los anuncios del NAICM son (SCT, 2016):

El Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) se ha anunciado como uno de los proyectos más ambiciosos del país y, así como han hecho otros mega-proyectos que buscan legitimidad, se ha resguardado en la etiqueta de sostenibilidad. Sin embargo, el uso que hacen de ese término es mediático y está organizado de modo que la sostenibilidad es un asunto técnico, producto de la construcción del NAICM.

“Contribuirá a mejorar la calidad de vida y el medio ambiente en el Valle de México.”

“Será líder mundial en diseño, construcción y operación sustentable.”

“Se rescatarán las zonas desprovistas de vegetación mediante un programa de restauración ecológica para crear un conjunto de áreas verdes y arboladas con una superficie estimada en 3,000 ha.”

“Se duplicará y mejorará la calidad ambiental de los humedales que sirven como hábitat y refugio de aves acuáticas.”

“Permitirá la rehabilitación ambiental del ex-vaso de Texcoco en beneficio de la ciudadanía.”

Si nos quedamos con esas frases, sin hacer una revisión más profunda del concepto, así como de argumentos técnicos y legales, prácticamente tendríamos que agradecer a los impulsores del NAICM por su enorme interés en rehabilitar una región que ha sido gravemente afectada por la crisis hídrica de la Ciudad de México. Pero es obvio que un proyecto de esta magnitud no lo mueve el interés ambiental, ni la sostenibilidad, sino perpetuar un modelo de desarrollo basado únicamente en el beneficio económico, de unos cuantos bolsillos. El término sostenibilidad es mediático, celosa y cuidadosamente utilizado para estos fines. Prueba de esto también está en la baja frecuencia del uso de esa palabra en documentos técnicos como el resolutivo del Manifiesto de Impacto Ambiental (MIA) en el que se menciona solo una vez la palabra “sostenibilidad” (SCT y GACM, 2014a, p. 97) y el resumen ejecutivo, del mismo manifiesto, en el que se menciona 3 veces la palabra “sustentable” y de manera indiscriminada, tanto en el aspecto ecológico como en el de aprovechamiento de negocio sustentable (SCT y GACM, 2014b, pp. 3, 4 y 8).

Un proyecto como el NAICM no puede carecer de claridad en los argumentos ecológicos, técnicos y legales de la MIA que lo respalda, no puede escudarse en la sostenibilidad sin explicarnos claramente qué entiende por ésta, sin justificar los estudios técnicos sobre otras posibles alternativas y sin ofrecer los argumentos sobre mejores condiciones ambientales en otra posible región. Incluso tendría que ofrecernos información sobre las ventajas de tener en funcionamiento varios aeropuertos de tamaño medio o, como parte de la responsabilidad social que estos proyectos asumen, promovería una reflexión valiosa de la noción de sostenibilidad en una era regida por la inteligencia artificial y la biotecnología (Harari, 2015) y el sentido que tendrá volar dentro de 50 o 60 años, que será cuando el NAICM estará en total funcionamiento.

Del análisis presentado por Luege (2014) sobre los riesgos ambientales del Nuevo Aeropuerto en el Lago de Texcoco destaca el riesgo de abastecimiento de agua para la Ciudad de México -ya que el 70% proviene de los acuíferos del Valle de Texcoco y contribuye a mayor hundimiento por la sobreexplotación del agua del subsuelo. También menciona el riesgo que representa perder el Lago de Texcoco en cuanto a las condiciones mínimas de mitigación y adaptación al cambio climático ya que se afecta la vocación acuífera del lugar y los proyectos de recuperación ambiental de la zona como el Parque Ecológico Lago de Texcoco. Por último, menciona que la propuesta del NAICM omite argumentos sobre las posibles alternativas aeroportuarias de tamaño medio y que podrían funcionar en conjunto con el aeropuerto actual, como la propuesta del aeropuerto de Tizayuca, Hidalgo porque: “permite un ordenamiento urbano regional, con visión de largo plazo, no excluye la operación de los actuales aeropuertos AICM y Santa Lucía, y no obstaculiza el funcionamiento natural como regulador de tormentas del vaso del Lago de Texcoco. Garantiza mayor seguridad para la Ciudad de México y mayores oportunidades futuras para el desarrollo del país” (Luege, 2014, p. 16).

Por su parte, la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad ha encontrado graves problemas en la revisión del resolutivo de la MIA y concluyen que: “el desarrollo del proyecto Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, S. A. de C. V. debió de ser rechazado por la DGIRA debido a que existen muchas incertidumbres sobre el proyecto que surgen de la omisión deliberada de información y que no permiten una evaluación correcta del posible impacto ambiental de la obra” (Córdova-Tapia et al, 2015. párr. 2). La revisión que hace este grupo de expertos reitera, entre otros señalamientos, la falta de claridad en el concepto de sostenibilidad y afirma que la ambigüedad con la que se maneja ese término permite que un mega-proyecto desconozca las medidas de compensación del arbolado, viole el reglamento del Plan Regional de Desarrollo Urbano del Valle de Texcoco, omita estudios de riesgo ambiental asociados a inundaciones, no precise los elementos técnicos para asegurar cómo mejoraran la calidad ambiental de los humedales o para evaluar el impacto que sufrirán las aves, entre otros impactos negativos.

Para quienes impulsan el proyecto del NAICM como un proyecto sostenible, posiblemente les ha faltado leer los argumentos técnicos expuestos en el Resumen Ejecutivo del resolutivo de la MIA (2014) y que los contradicen. En dicho documento se señala que en su construcción, el NAICM tendrá impactos negativos diversos en la región de Texcoco y Atenco, en un territorio aproximado de 4 431 160 ha., y algunos de esos impactos son: afectaciones negativas en la calidad del aire como la generación de partículas suspendidas, que no sólo afecta a los trabajadores, sino que puede reducir la fotosíntesis de plantas; incremento en los niveles de ruido; mayor flujo vehicular, que redunda en una peor calidad del aire; cambios de relieve; contaminación de suelo por residuos sólidos, líquidos y peligrosos; almacenamiento de turbosina y posibles derrames; erosión eólica y/o hídrica; disminución de disponibilidad de agua en el hábitat acuático existente; alteración de la dinámica ecológica por la eliminación de la vegetación, provocando la disminución de nichos ecológicos para otras especies; reducción de hábitat para aves, que se traduce en desecar cuerpos de agua de 74 especies de aves residentes, 5 de mamíferos, 7 de herpetofauna, 4 de esas especies en régimen de protección NOM-059 y 43 en alguna categoría del IUCN, 4 en el apéndice II de CITES; cambio en la estética del paisaje; afectación de material arqueológico.

Mientras que en su operación tendrá impactos negativos como: emisiones contaminantes a la atmosfera por circulación de aviones, mantenimiento o uso de la plata de emergencia y los generadores de gas; contaminantes de vehículos, mayores niveles sonoros y vibraciones; generación de residuos sólidos, de todo tipo así como de residuos peligrosos e indeterminados; posibles derrames por combustible; una descarga pico de aguas pluviales al año de 1:50 de 34 m3/s desembocada en el túnel de la CONAGUA; riesgos relacionados al uso de gas natural, gas LP por almacenamiento 60 mil galones y turbosinas. Información relacionada sólo con la fase 1 de construcción del NAICM con naves de mayor tamaño que las actuales, 6 pistas de 5 mil metros de longitud y que dará servicio entre 35-40 millones de pasajeros; el aeropuerto actual sirve a 32 millones pasajeros por año y en el año 2062 dará servicio a 120 millones de pasajeros anuales, lo que requiere un millón de operaciones anuales, es decir 140-228 operaciones por hora.

FOTOGRAFÍA: Panoramio

Por lo tanto, la idea de sostenibilidad del NAICM no sólo es incorrecta, sino insuficiente para justificar un proyecto de gran alcance. La sostenibilidad no es sólo un asunto técnico, sino que es un tema que requiere de un replanteamiento de las complejas y contradictorias relaciones de los grupos humanos entre sí y con el medio ambiente que, entre otras cosas busca un desarrollo más equitativo y una desaceleración a favor de la preservación (Foladori, 2001). De modo que es necesario preguntarnos sí un aeropuerto es sostenible o bien, sí el proceso de su construcción es cuestionable. Qué sentido tiene un aeropuerto que desde el inicio está reconociendo el impacto negativo de sus procesos de construcción, y al parecer, dicho reconocimiento obedece a un interés institucional de cumplir con las normas LEED (SCT y GACM, 2014b). A pesar de que dicha certificación fragmenta y desintegra la propuesta, y el proyecto en partes. Lo que la sostenibilidad nos demanda es un conocimiento complejo de la realidad, sin formulas simplistas ni fragmentadas en sus procesos, ni en sus productos.

En el caso del NAICM, el uso mediático de la palabra sostenibilidad como ilusión de responsabilidad y que favorece a una falsa imagen de algo “bien hecho o bien planeado” es más que nada greenwashing. Forma parte de una estrategia sistemática de destrucción, desinformación y cosificación de todo lo que pueda convertirse en un “recurso”, disfrazada de un supuesto interés ambiental. Dicha estrategia, que también suele estar apoyada por el ejército (GeoComunes, s.f.) es lo que provoca y mantiene conflictos territoriales y socioambientales en otros mega-proyectos extractivistas y de infraestructura como los mineros, hidroeléctricos, de autopistas, de extracción de hidrocarburos como el caso Manglar de Tajamar en Cancún, Laguna de Carpintero en Tampico, Corredor Transistmico-Istmo de Tehuantepec de Coatzacalcos a Salina Cruz megaproyectos de energía eólica, energía fotovoltaica renovable en Yucatán, Presa de el Zapotillo en Jalisco, Plan Integral Morelos y una larga lista, que cínicamente podría simplificarse si estas alianzas público-privadas colgaran un letrero en todos sus corporativos y oficinas gubernamentales con la leyenda: “si su proyecto es sustentablemente-mediático, le regalamos el territorio”.

Referencias

  • Córdova-Tapia, F., A. Straffon-Díaz, G.A. Ortiz-Haro, K. Levy-Gálvez, O. Arellano-Aguilar, C. Ayala-Azcárraga, L. Zambrano, D.J. Sánchez-Ochoa y S.D. Acosta-Sinencio. 2015. Análisis del resolutivo SGPA/DGIRA/DG/09965 del proyecto “Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, S. A. de C. V.” MIA-15EM2014V0044. Grupo de Análisis de Manifestaciones de Impacto Ambiental. Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad. México, 25 pp.
  • Foladori, G. 2001. Controversias sobre sostenibilidad. La coevolución sociedad-naturaleza. Universidad Autónoma de Zacatecas. México, 229 pp.
  • GeoComunes, s.f. Megaproyectos, militarización y controles migratorios en la Frontera Guatemala-México. Recuperado desde: https://loquesigue. tv/que-pasaria-si-descubrieras-que-los-megaproyectos-estan-bien-protegidos-militarmente-casualidad/?utm_source=ReviveOldPost&utm_ medium=social&utm_campaign=ReviveOldPost
  • Harari, Y. 2015. Homo Deus. Breve historia del mañana. Debate. España, 489 pp.
  • Luege, T.J. 2014. En Tizayuca SÍ, sobre el Lago de Texcoco NO. Recuperado desde: http://docplayer.es/9082802-Nuevo-aeropuerto-internacional.html
  • Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México [Nuevo Aeropuerto MX]. (2017, abril 6). Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México [Archivo de video]. Recuperado desde https://www.youtube.com/watch?v=aOslsg5HDlY
  • Secretaría de Comunicaciones y Transportes. 2016. Sustentabilidad y restauración ambiental. Recuperado desde: http://www.aeropuerto.gob.mx/doc/ ambientales/14-sustentabilidad-y-restauracion-ambiental.pdf
  • Secretaría de Comunicaciones y Transportes y Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México. 2014a. Resolutivo de la Manifestación de Impacto Ambiental. Recuperado desde: http://www.aeropuerto.gob.mx/doc/ambientales/8-%20resolutivo-de-la-manifestacion-de-impacto-ambiental.pdf
  • Secretaría de Comunicaciones y Transportes y Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México. 2014b. Resumen Ejecutivo-Manifestación de Impacto Ambiental. Recuperado desde: http://www.aeropuerto.gob.mx/doc/ambientales/7-resumen-ejecutivo-manifestacion-de-impacto-ambiental.pdf

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